Pasar por un proceso judicial nunca es agradable. Junto al coste económico y de tiempo, hay un precio emocional que también es incuestionable. Esto es así en cualquier ámbito y, por supuesto, también en el laboral, donde los intereses en juego son de suma importancia, identificándose normalmente con derechos del trabajador.
Así pues, evitar un juicio siempre es recomendable, pero no siempre es posible evitar el inicio de una reclamación. ¿Se puede resolver la controversia sin llegar al juzgado? Veámoslo.
