La forma en que un trabajador deja su empleo no es una cuestión meramente formal, ya que puede tener consecuencias jurídicas muy distintas. No es lo mismo comunicar de forma expresa la voluntad de poner fin a la relación laboral que dejar de acudir al trabajo sin una explicación o sin seguir el cauce habitual. Aunque en la práctica ambas situaciones pueden llegar a confundirse, su tratamiento legal no es necesariamente el mismo.
Por ello, es importante diferenciar entre la baja voluntaria y el abandono del puesto de trabajo. La distinción no solo afecta a la manera en que se entiende extinguida la relación laboral, sino también a sus efectos para el trabajador, especialmente cuando se plantea si existe o no derecho a prestación por desempleo.
